confederación sindical de comisiones obreras | 19 de julio de 2018

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Los asesinatos de Atocha

    El terrorismo tardofranquista mostró a las claras la intención del golpismo civil y militar, de truncar e interrumpir violentamente el incipiente proceso democrático.

    07/04/2016.

    Cuenta Juan Moreno en su libro “Comisiones Obreras en la dictadura”, al referirse al asesinato de los abogados de Atocha, que solo veinte días después el duelo derivó en tragedia. Apenas regresaron los autobuses fletados con numerosos dirigentes y compañeras/os de diferentes zonas del país para dar el último y multitudinario adiós a Juanín, y sin recuperarse del golpe, vino aquella noche del 24 de enero de 1977, presagio de un golpe de estado y que al final tornó en un acelerón del proceso democrático a costa de la sangre de los abogados de Atocha”.

    El asesinato de los abogados de Atocha a manos del terrorismo tardofranquista (cuatro abogados y un administrativo) y las heridas graves producidas a otras cuatro personas fue un duro golpe a la izquierda sindical y política, y mostró a las claras la intención del golpismo civil y militar, de truncar e interrumpir violentamente el incipiente proceso democrático. Sin embargo, y aunque la conspiración del inmovilismo franquista siguió su curso (como quedó patente cuatro años después), la acción criminal de estos pistoleros fue el mejor antídoto contra los intentos de perpetuar el régimen autoritario de la dictadura, a la vez que estimuló el camino hacia la libertad.

    Claro que nada ocurre por casualidad. La ejemplar y poderosa demostración de orden y responsabilidad política, ejercida por miles de militantes comunistas y sindicalistas de CCOO, sustituyendo el papel que le hubiese correspondido a unas fuerzas de seguridad, durante la multitudinaria manifestación en el entierro de los abogados asesinados, no dejó lugar a dudas: el camino a la democracia no tenía marcha atrás y el compromiso democrático del sindicalismo y del PCE solo podía desembocar en unas elecciones libres sin exclusiones, y en la legalización de partidos y sindicatos.

    Una vez más la movilización cívica, sindical y política de la izquierda, de CCOO y PCE, fundamentalmente, dieron al traste con las maniobras de los sectores más cercanos al golpismo y la dictadura, e hicieron posible la libertad. Nada fue regalado. Hubo que pagar un precio demasiado alto por ello.

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