confederación sindical de comisiones obreras | 19 de julio de 2018

Cabecera Hacemos

Los grandes temas objeto de debate de la Jornada "Repensar el sindicato"

    Se puede acceder al contenido de las mesas de debate y clausura de la jornada en los enlaces de Youtube:

    1º Hicimos Historia https://youtu.be/AN66xg1Lk-4
    2º Cambios económicos y sociales https://youtu.be/x8ETvHxcuas
    3º El Sindicato en la sociedad https://youtu.be/jXCXehVqq14
    4º ¿Qué Sindicato necesitamos? https://youtu.be/TcGYugFGPcY  

     5º Clausura: Ignacio Fernández Toxo https://youtu.be/SsH2kntbigg

     

     

    21/06/2016.
    Mesa del primer debate

    Mesa del primer debate

    Tras la presentación de la finalidad y objetivos de la jornada, a cargo del secretario confederal de Organización y Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, se procedió a la apertura de los espacios para la reflexión colectiva en torno al documento "Repensar el sindicato", con la celebración de cuatro mesas de debate sobre: el papel que a lo largo de la historia ha jugado y juega el sindicalismo de clase que representa CCOO; los cambios económicos, sociales y las transformaciones del mundo del trabajo; el sindicato en la sociedad, y repensar sobre ¿qué sindicato necesitamos?

    Primer debate: Hicimos historia

    En la presentación de la primera mesa de debate, la secretaria de Movimientos y Redes Sociales de CCOO, Empar Pablo, resumió los objetivos de esta mesa, reiteró que estamos en el comienzo del debate y dirigió varias preguntas a los ponentes: las características de la lucha por la libertad, la resistencia y movilización contra la dictadura de Franco, la transición democrática, los pactos de la Moncloa, el dilema en torno a la transformación de CCOO en sindicato, el impacto de la huelga general del 14D de 1988 en las relaciones laborales y el estado de bienestar, y en la propia situación del sindicato.

    Sartorius recordó que CCOO fue decisiva en el final de la dictadura. A partir de las reivindicaciones de los trabajadores/as, CCOO fue capaz de liderar un programa de país y de vincular las condiciones laborales con la libertad, la amnistía y la democracia. “La dictadura no acaba con la muerte del dictador. Hubo que convocar un sostenido proceso de luchas y movilizaciones obreras y ciudadanas para neutralizar los intentos del Gobierno de Arias Navarro de perpetuar el franquismo sin Franco. El Gobierno Arias cayó por las huelgas, que más tarde formalizó el rey. Sartorius defendió el proceso de transición democrática y el contenido de la Constitución de 1978; se mostró partidario de reformas constitucionales, pero alertó sobre nuevos procesos constituyentes que en el actual contexto político, pueden desembocar en textos constitucionales con menos derechos. “No olvidemos, concluyó Sartorius, que la Constitución de 1978 no la votaron ni Fraga ni Aznar”.

    Juan Moreno se sumó a las palabras de Nicolás sobre la transición y la lucha contra la dictadura; aclaró que los llamamientos a la movilización por una democracia plena, no una democracia “a plazos”, CCOO la generalizó días antes de la muerte del dictador, el 17 de noviembre de 1975, en una Declaración del Secretariado que tuvo gran trascendencia. Frente al maquillaje que intentó el régimen, sobre todo el ministro Solís, de “abrir las elecciones sindicales a todos los actores, CCOO lo echó por tierra convirtiendo los cambios de fachada en un triunfo sin precedentes del sindicalismo contrario y ajeno al vertical, como el que representaba CCOO. Por eso, aquel resultado concluyó con una ofensiva represiva contra los dirigentes de CCOO. En este avance de la lucha contra el franquismo, fueron determinantes dos acontecimientos claves: la política de apertura y reconciliación nacional del PCE y los cambios habidos en la Iglesia Católica, tras el Concilio Vaticano II. Juan Moreno acabó su intervención precisando que, si bien tardamos en activar la maquinaria para transformar el movimiento en sindicato, siempre estuvo presente esta voluntad en el quehacer de CCOO.

    Finalmente, José Babiano se detuvo en las consecuencias de la “huelga general por excelencia de la democracia”, la del 14 de diciembre de 1988. “Permitió completar el estado de bienestar con las pensiones no contributivas y la propia revalorización automática de las pensiones; pero también provoca cambios que, aunque gestados muchos años atrás en el trabajo de muchas sindicalistas en sus centros de trabajo, supusieron un avance cualitativo, como por ejemplo, la Conferencia de Mujeres y Hombres de CCOO en 1993, que hizo algo más que formal la presencia de mujeres en las estructuras del sindicato, y la Conferencia de las Migraciones, que logró un objetivo esencial: el mestizaje de la movilización sindical y de la propia movilización social.

    Tras algunas intervenciones desde la sala, los ponentes y la propia conductora de la mesa, dieron por terminado este primer debate, no sin que antes se advirtiera, en palabras de Sartorius, que “sin solidaridad, sin combatir el corporativismo o el nacionalismo insolidario, la izquierda y el propio movimiento sindical tendrá un negro futuro”.

    Segundo debate: “Cambios económicos y sociales. Transformaciones del mundo del trabajo”

    Los cambios económicos y sociales, así como las transformaciones que ha sufrido el marco de relaciones laborales, especialmente a consecuencia de la gestión neoliberal de la crisis, han sido abordados en la segunda mesa de debate, que ha sido presentada y moderada por Cristina Faciaben, secretaria de Relaciones Internacionales de CCOO. Un debate en el que han participado Bruno Estrada, economista y adjunto a la Secretaría General; Mari Luz Rodríguez, profesora de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castillas-La Mancha y Antonio Baylos, Catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha.

    En su intervención, Bruno Estrada incidió sobre los cambios estructurales que se han producido en las últimas décadas, que explican la profunda crisis en la que nos encontramos, originados por el proceso de globalización colonialista puesto en marcha por EEUU; los cambios en la gestión empresarial, la distribución de la riqueza, la ruptura de los consensos y equilibrios entre el poder empresarial y los trabajadores, y la desregulación financiera.

    Unos cambios que han tenido como consecuencia el aumento de la desigualdad social, el ataque al Estado de bienestar, junto a una mayor precarización del trabajo, el incremento del desempleo y la desregulación laboral. “Situación en la que los verdaderos perdedores han sido los trabajadores con peores condiciones de trabajo y menor capacidad de negociación”.

    Tras subrayar que existe un riesgo creciente de privatización de la sociedad y la política, Estrada planteó, de manera gráfica: “O democratizamos la economía o nos privatizan la política”.

    Por su parte, la profesora de Derecho del Trabajo Mª Luz Rodríguez, subrayó los retos que plantean para el sindicato los cambios introducidos en el mercado de trabajo por el fenómeno de la digitalización. “Una nueva forma de hacer producción y economía que generará un problema importante de desempleo (en 2030 la mitad de los puestos de trabajo existentes desaparecerán y serán cubiertos por máquinas); de individualización de las relaciones de trabajo; que exige de la recualificación/formación de los trabajadores e introduce un nuevo concepto de tiempo de trabajo, que puede llegar a ser de esclavitud”.

    “Vamos a la sociedad bipolar, donde los trabajadores y trabajadoras con talento serán los más demandados, en un entorno complejo que exigirá nuevas estrategias de intervención del sindicato”.

    Antonio Baylos señaló cómo el proyecto político y cultural antidemocrático impuesto desde el comienzo de la crisis, ha alterado el equilibrio en las relaciones laborales para impedir y obstaculizar la acción del sindicato, con el objetivo de desarticular la conflictividad social. En este sentido, recordó cómo las reformas laborales han modificado el marco de relaciones laborales, debilitado la negociación colectiva y generado devaluación salarial.

    Recordó que en los últimos cuatro años de protestas y luchas, el conflicto y la extensión sindical del conflicto han querido ser yugulados mediante la aplicación del art. 315 del Código Penal y la Ley de Seguridad Ciudadana.

    Finalmente, insistió en la necesidad de empoderar el sindicato como agente de cambio e incorporar la reflexión sobre el tiempo social y el tiempo de trabajo.

    Tercer debate: “El sindicato en la sociedad”

    El poder contractual del sindicato, su papel como sujeto sociopolítico y su confluencia con los movimientos sociales fueron, entre otros aspectos, analizados en la tercera mesa de debate, moderada por Ana Herranz, secretaria de Mujer e Igualdad de CCOO, en la que participaron Agustín Martín, secretario de la Federación de Industria de CCOO, y Paco Carbonero, secretario general de CCOO-Andalucía.

    Ambos coincidieron en la necesidad de hacer visible la utilidad del sindicato “frente a la opción ideológica de invisibilizar al movimiento sindical”, para ser más fuertes, representativos e independientes; aglutinar a la pluralidad del mundo del trabajo y ser más cercanos a los colectivos más precarizados, a los “nómadas”, así como a los trabjadores y trabajadoras de las pymes y empresas externalizadas.

    Martín incidió, asimismo, sobre la necesidad de trabajar para convertir las mesas de negociación de los convenios en mesas sindicales, donde el sindicato tome el protagonismo frente a los comités de empresa. “Porque si el sindicato no es visible no es útil”.

    Martín subrayó que es necesario fortalecer las organizaciones federales y territoriales, imbricando más a las dos estructuras del sindicato. Señaló, asimismo, la lentitud del sindicato para adaptarse a los cambios sociales: “El movimiento sociopolítico ha evolucionado mucho y deberíamos haber trabajado con él. Nos hemos hecho invisibles en el ámbito sociopolítico y necesitamos resituarnos en este nuevo marco”, afirmó.

    Por su parte, Antonio Carbonero inició su intervención incidiendo sobre la necesidad de “poner en valor la cuota sindical”, como elemento de la mayor solidaridad que tiene la clase trabajadora para conformar un proyecto colectivo capaz de hacer una sociedad más justa .

    Asimismo, defendió la participación del sindicato en los consejos de administración, porque es necesario conquistar espacios para tener información e incidir en determinados ámbitos de decisión, pero teniendo claro quién y cómo se participa en dichos consejos, procurando que sean personas capaces y existiendo mecanismos de vigilancia y control de la actividad de nuestros representantes.

    Carbonero matizó estas afirmaciones apelando a que CCOO no somos un partido político y no aspiramos a representar a toda la sociedad, sino solamente a una parte, aunque coincidió con Martín en la invisibilidad del sindicato pese a la amplia participación en las iniciativas y movilizaciones sociales. Se mostró partidario de la Ley de Participación Institucional, de manera que la legitimación esté ligada a la representación y a los resultados de las elecciones sindicales, defendiendo igualmente la legalidad y la legitimidad de la financiación de los sindicatos mediante ley.

    Para finalizar, Martín señaló que el debate está en sus inicios y no se pueden establecer aún conclusiones, que “hay mucho trabajo por delante, tanto en el ámbito de la empresa como en el terreno sociopolítico; que tenemos la capacidad, los recursos, la experiencia y la audacia para hacerlo, y que tenemos que ideologizar más a nuestros afiliados y afiliadas, convirtiendo la afiliación en sentido de permanencia y compromiso”. Algo en lo que coincidió con Carbonero, que también manifestó la necesidad de colocar el trabajo en la centralidad del debate público, que el sindicato debe tener la flexibilidad suficiente para hacer una buena simbiosis entre federaciones y territorios.

    Cuarto debate. ¿Qué sindicato necesitamos?

    Tras introducir el debate a partir del impacto de la crisis en la capacidad de representación de los sindicatos, la secretaria confederal de Juventud de CCOO, Tania Pérez, formuló varias preguntas a los ponentes sobre la evolución de la afiliación, la eficacia del sindicato, los espacios de participación abierta, las diferencias entre pequeña y mediana empresa y la gran empresa, la acción sindical en colectivos específicos, las estructuras de organización y la financiación del sindicato.

    Pere Beneyto, profesor de Sociología del Trabajo y Relaciones Laborales, de la Universidad de Valencia, antes de profundizar en las razones de la tasa de afiliación en España, salió al paso de algunos tópicos que se utilizan fuera y en ocasiones, dentro del mismo, a propósito de la evolución de la afiliación y de la eficacia del sindicato. “La desigualdad es más acusada en las empresas con escasa o nula presencia sindical”

    Entre 1995 y 2010, la afiliación a los sindicatos aumentó un 77%, lo que echa por tierra otro tópico sobre la afiliación minoritaria a los sindicatos. A partir de 2010, cae la afiliación coincidiendo con los peores años de la crisis. Sin embargo, desde hace unos meses, ya en 2015, la caída de la afiliación se detiene y vuelve a repuntar, siendo ya más las altas que las bajas, además de recuperarse bajas producidas antes de la crisis. Anunció la publicación de un estudio en breve sobre la evolución de la afiliación a CCOO, y rechazó la acusación de escasa atracción de los sindicatos hacia las y los trabajadores. Tres trayectorias afiliativas: una estable, con una duración superior a los 10 años; un 38% asociado a la instrumentalización de los ciclos jurídicos; el 20% restante, podemos hablar de trayectorias truncadas, muy afectadas por el impacto de la crisis.

    Por su parte, el secretario general de CCOO de Catalunya, Joan Carles Gallego, subrayó que el sindicato tiene clara la necesidad de la participación, “no como elemento estético o instrumental, sino como factor estratégico del sindicato”. Que la afiliación se pueda sentir protagonista del proyecto sindical. Participación no es solo delegar, debe ser un proceso de escucha, diálogo e intervención. “Si queremos llegar al conjunto de la afiliación, advirtió, hemos de conocer previamente la composición de esta afiliación. Necesitamos bases de datos potentes y debidamente segmentadas. Reuniones, asambleas, órganos, no son suficientes. Tenemos que impulsar la consulta, con método claro de información y objetivos. Hoy la tecnología nos permite activar herramientas de consulta muy eficaces. Darle la oportunidad a la afiliación de participar en los procesos congresuales, incluida la elección del o de la secretaria general”.

    Javier Jiménez, secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía, recordó que CCOO en los primeros años de la democracia ganaba las elecciones sindicales en la gran empresa y perdía en las pymes. “Hoy ha cambiado la situación”.

    En relación a la incorporación de las/os jóvenes al sindicato reconoció que “siempre tuvimos problemas para incorporar a jóvenes y mujeres. Hemos avanzado en el trabajo de género, pero estamos lejos de estar satisfechos. Somos la mayor organización juvenil de este país, el 4% de nuestra afiliación tiene menos de 29 años, y el 9% menos de 35 años”. Aunque el 58% de nuestra afiliación se afilia en los locales del sindicato, hay que pensar cómo llegar a quienes nunca se pasarán por nuestro locales, estableciendo fórmulas flexibles para colectivos distintos.

    Javier Jiménez denunció el golpe a los recursos sindicales llevado a cabo por los últimos gobiernos, lo que pone de actualidad la necesidad de una ley de participación institucional. Hay que decir que no hemos tenido mucha fortuna en la gestión de nuestros servicios y su influencia en la afiliación.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.